Coaching ejecutivo

El Coaching Ejecutivo entendido como tal, basa su enfoque en los contextos de experiencias que el ejecutivo vive en su ámbito natural, es decir; en el plano de los resultados.

Los desafíos del mundo actual a menudo exigen cierto poder de enfoque sobre las circunstancias de esa dinámica relacional, y la necesaria reflexión sobre la identidad del ejecutivo versus el desafiante entorno sistémico en donde todas las partes juegan un papel importante.

El coaching ejecutivo está orientado a directivos y ejecutivos que buscan mejorar su desempeño dentro de su ámbito laboral. A pesar de ello, uno de los objetivos del Coaching Ejecutivo es el equilibrio entre la vida privada y la profesional. Esto no siempre es visible para el líder que se ve en la exigencia permanente de lograr sus objetivos del negocio.

Es ahí donde entra al juego el Coach Ejecutivo como un observador sistémico que puede leer las diversas interrelaciones, y particularmente el papel que desempeña el líder directivo que busca transformar sus esfuerzos en resultados concretos.

En este tipo de intervenciones nos predisponemos a facilitar el trabajo del directivo, desafiando sus propias maneras de entender el poder funcional del rol que ostenta en la estructura, mostrándole los efectos consecuentes de la fórmula R=R (Relación=Resultados).

Para lograr un efectivo desempeño existen tres dominios principales en el que un ejecutivo debe trabajar:

• La relación con la organización
• La relación con sus colaboradores
• La relación consigo mismo

Algunos de los aspectos que un líder gerencial podría trabajar con un Coach Ejecutivo

• Identidad de sus fortalezas y capacidades.
• Excelencia de sus talentos en el plano profesional
• Alineamiento de sus valores personales con los de la organización
• La búsqueda de sentido en los objetivos del negocio
• Desarrollo de su liderazgo
• Inspirar al personal a su cargo para una visión compartida
• Balancear su vida personal y profesional
• Fortalecer la cohesión interna de la empresa y/o equipo.
• Autonomía y/o capacidad de decidir
• Desarrollo de la inteligencia emocional
• Orientación al logro
• Motivación del equipo
• Flexibilidad y poder de adaptación al cambio
• Mejora en la gestión de conflictos
• Mejora de la percepción y su capacidad de comunicación con el entorno